Como soldador, es indispensable ejercer su profesión velando por preservar su integridad. Para ello se recomiendan distintos accesorios de protección. Algunos son comunes a diversos sectores del artesanado (guantes, gafas de protección…), mientras que otros, como las máscaras de soldadura, son propios de los soldadores. Estos accesorios son muy útiles en la práctica de la soldadura, especialmente para proteger los ojos de las chispas generadas por los distintos procedimientos de soldadura. Si las versiones más antiguas de las máscaras de soldadura se sostienen con una mano, hoy en día la situación es muy diferente. Existen decenas de variantes, entre las que destaca desde hace algún tiempo la careta panorámica.
¿Qué es una careta de soldadura panorámica?
Una máscara o careta de soldadura es la protección utilizada en la práctica de la soldadura para preservar los ojos del soldador de los UV y los infrarrojos. También permite evitar que las salpicaduras de metal alcancen el rostro. Por otra parte, las caretas de soldadura panorámicas presentan algunas particularidades. Como indica el nombre de este accesorio, ofrece una visión panorámica de 180°. El artesano puede así realizar sus diferentes trabajos de soldadura sin necesidad de quitarse la máscara para ver lateralmente.
Las ventajas de la careta de soldadura panorámica
Esta visión ampliada que ofrece la careta proviene de sus tres ventanas, dos de las cuales están dispuestas a cada lado (izquierdo y derecho). El operario disfruta así de una visibilidad aumentada gracias a un campo de visión de 180°. Cabe señalar también que en este tipo de máscara existe una banda de sujeción para la cabeza que permite mantener el accesorio en su lugar y tener las manos libres.
Además de este aspecto, esta careta de soldadura está equipada con una tecnología que la hace automática. Esta automatización se basa esencialmente en filtros de cristal líquido que se oscurecen de inmediato cuando aparece el arco de soldadura. Cuando se apaga, el cristal de la máscara vuelve a ser transparente. Esta funcionalidad no es un simple adorno, ya que elimina un gesto tedioso que consiste en levantar y bajar la visera de la máscara en cada momento. Una hazaña posible gracias a un dispositivo electro-óptico que evalúa electrónicamente el límite que pueden recibir los ojos en cuanto a la cantidad de luz.
Gracias a su ergonomía única, la máscara de soldadura panorámica es práctica y ofrece una gran comodidad de uso al operario. Prueba de ello es que la sensibilidad del filtro de cristal líquido puede ajustarse en función del procedimiento de soldadura. Según la luminosidad de la pieza, es posible ajustar externamente el tiempo de retardo en el paso del estado oscuro al estado claro, tras la extinción del arco.
Las diferentes partes de una careta de soldadura panorámica
La careta de soldadura panorámica utiliza elementos innovadores para garantizar una mayor protección del rostro y los ojos del soldador. En cuanto a la protección ocular, es habitual contar con máscaras con al menos dos capas de cristal: una en el exterior y otra en el interior. La del interior es generalmente una visera de amolado sobre la que se cierra una parte extraíble con en el centro el campo de visión y la capa de cristal equipada con el filtro líquido (cristal filtrante). Así, según el tipo de soldadura, el cristal filtrante cambia de color. Por encima encontramos 4 sensores de arco cuya función es medir la intensidad de la luz producida por los arcos de soldadura para determinar en qué momento oscurecer la visera de la careta de soldadura. Justo cerca de los sensores encontramos una alimentación solar asociada a litio. Evidentemente, hablar de máscara panorámica implica hablar de visión periférica. Este es el elemento característico de este modelo de máscara de protección para soldadura.
Algunas caretas panorámicas son accesorios dos en uno, ya que disponen además de una protección respiratoria. La utilidad de esta opción se debe a que entre los soldadores el riesgo de cáncer de pulmón es un 40% más elevado que en otros sectores. Así, las variantes de máscara para evitar este problema son numerosas. Entre ellas se encuentran la careta aspirante de soldadura y la careta panorámica ventilada.
Los criterios de elección de una máscara de soldadura de 180°
Para empezar, el criterio n.° 1 para elegir una careta panorámica es la homologación. En efecto, una careta de 180° debería ser realmente de 180°. Para ello, es necesaria la presencia de viseras periféricas. Además de este punto, la careta debe ser examinada para comprobar si cumple con las normas. Si una máscara no es conforme, no la compre. Examine también antes de adquirir una careta panorámica el tiempo de oscurecimiento de la célula así como su sensibilidad al arco.
Tenga en cuenta que en algunos modelos de máscaras panorámicas, los ajustes relativos al control del tono o de la función de amolado pueden ser internos. En otros, en cambio, estas opciones son externas. Usted debe encontrar la que más le convenga. El siguiente criterio a examinar es el número de sensores de arco. En función del estado de estos, la función que oscurece o hace transparente la careta es operativa o no. Así, cuanto mayor sea el número de sensores, más posibilidades tiene de que la función de regulación no falle.
En cuanto al modo de alimentación del accesorio, dispone de tres opciones. Puede optar por una máscara con una batería de litio (que puede sustituirse), por un modelo alimentado únicamente por energía solar (dotado de una batería de reserva no recargable), o también puede elegir una alimentación mixta. Esta alimentación combina a la vez el funcionamiento de la batería de litio y el funcionamiento por energía solar.
En cuanto a los criterios externos, preste atención a las dimensiones y al peso de la careta de soldadura. No existe una dimensión o un peso estándar que permita determinar una buena máscara. Por tanto, deberá probarla para determinar si es o no de su agrado. Al mismo tiempo, hay otros criterios secundarios pero importantes que conviene examinar. Entre ellos, verificar si su careta dispone de un selector on/off y de una banda antisudor.
Gracias a estos diferentes criterios, usted está en condiciones, ya sea como profesional o como principiante, de determinar la máscara de soldadura panorámica adecuada para sus diferentes trabajos.
¿Por qué utilizar una careta para protegerse?
Para poder soldar dos metales entre sí, se necesita una temperatura elevada. Esta, a cierto nivel, produce una luz intensa. Así, cuando la soldadura se practica sin ninguna protección, la luz intensa del arco de soldadura puede provocar lesiones irreversibles en los ojos del operario. Su rostro, por su parte, podría ser víctima de posibles proyecciones de metales en fusión.
Ante estos numerosos riesgos, la solución más adecuada es la máscara de soldadura. Esta no solo le protegerá de las radiaciones visibles, sino también de las invisibles, como los infrarrojos y los UV. La careta de soldadura también le protegerá externamente de quemaduras en la piel y de lesiones aparentes en el ojo.
Para concluir este argumentario, sepa que la máscara de soldadura también es útil para proteger al artesano de los distintos vapores, humos y gases procedentes de los diferentes materiales a trabajar.
La diferencia con las gafas de soldadura
Está demostrado que tanto las gafas de soldadura como las máscaras de soldadura ofrecen una protección ocular indispensable. Sin embargo, las gafas pierden eficacia cuando aumenta la intensidad de la luz. En ese momento, solo las máscaras de soldadura pueden contrarrestar los efectos de las radiaciones. A diferencia de las gafas, que solo protegen los ojos, las caretas de soldadura protegen todo el rostro y se extienden hasta el cuello.
Las máscaras de soldadura tradicionales
Las caretas de soldadura tradicionales son las que los soldadores profesionales han utilizado durante mucho tiempo en otra época. Algunos aún las prefieren con su lente de cristal de tono fijo. Esta última es una careta cuyo tono permanece siempre oscuro. Menos costosas y más resistentes que las máscaras de soldadura panorámicas, las máscaras clásicas presentan varias deficiencias, las cuales han sido en cierta medida subsanadas en los modelos panorámicos.
Entre estas deficiencias, se destaca el carácter incómodo del accesorio para el soldador cada vez que desea ver con claridad la soldadura y la junta que está realizando. También deberá levantar la visera cada vez que desee comenzar a soldar o preparar su posición de soldadura, y luego está obligado a bajarla cada vez que quiera cebar el arco. Además de esta incomodidad frecuente, este movimiento puede originar tensión en el cuello así como una importante fatiga al final de la jornada.
Este movimiento repetitivo es aún más frecuente en los soldadores novatos cuyo dominio todavía no es perfecto. Esto les obligará a levantar y bajar muy a menudo su careta para comprobar si la antorcha está bien colocada en la junta para el cebado. Si la fase de cebado falla, la obra estará llena de defectos de soldadura, algo que ningún soldador desea.